“Sed prudentes y sencillos” es el lema de la Jornada de responsabilidad en el tráfico que se celebró el primer domingo de julio, coincidiendo con fechas de grandes desplazamientos por las vacaciones de verano. En nuestra Unidad Pastoral la jornada se lleva a cabo con la festividad de San Cristóbal que celebramos este segundo domingo de julio en la Parroquia de Cee, con Eucaristía a las 12:00 del mediodía y procesión motorizada a continuación.
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad humana y el departamento de Pastoral de la Carretera se dirigen, con motivo de esta Jornada, a todos aquellos relacionados con la movilidad y la seguridad vial. Agradecen especialmente la labor social de los transportistas y trabajadores de servicios como gasolineras o talleres.
Con el lema “sed prudentes y sencillos” (Mt 10,16) invitan a la conducción con “discernimiento, conciencia y respeto por la vida”, poniendo énfasis en la responsabilidad hacia la vida del prójimo y animan a los conductores a vivir los viajes como “un encuentro con el prójimo y con la vida que Dios nos confía”.
La prudencia en la conducción se presenta como virtud que evita accidentes y ayuda a tomar decisiones correctas al volante: “El prudente ve el mal y se protege, los incautos se arriesgan para su mal” (Prov 22, 3). La seguridad vial es “un acto de amor al prójimo” y un compromiso ético.
La sencillez llama a la conducción con humildad y respeto, “en la carretera, esto se traduce en paciencia ante otros conductores, cortesía ante situaciones difíciles y disposición a ceder el paso cuando sea necesario”. Los obispos llaman al respeto en la conducción como prueba del mandamiento central del Evangelio: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 39).
Finalmente, proponen el Salmo 121, “Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra”, como oración para aquellos que inician un viaje como recordatorio del cuidado de Dios y la llamada a “cuidar también de los demás”. Así, “cada maniobra, cada decisión tomada con prudencia, puede ser un testimonio de vuestra fe en el Dios de la vida y de nuestro compromiso con el respeto a la vida de los demás”.
Oraciones:
ORACIÓN A NTRA. SRA. VIRGEN DE LA PRUDENCIA
Virgen santísima de la Prudencia,
Señora y Madre mía.
Al subir una vez más al vehículo
y tomar el volante entre mis manos
sé que no es un juego de niños.
Por eso, después de silenciar el móvil,
me dirijo a ti, Virgen Prudente,
para pedirte un buen viaje.
Guía mi camino por el cumplimiento de las
normas de tráfico, para que
—con la debida atención y prudencia—
llegue felizmente a mi destino.
Madre, ayúdame a gozar del viaje
y evitar toda clase de accidentes,
para bien mío, de los que me acompañan
o circulan junto a mí.
San Cristóbal, patrono de los conductores,
ayúdame a conducir con responsabilidad
y en las debidas condiciones,
no por temor a la multa,
sino por amor a Dios
y respeto a mi prójimo.
Amén
ORACIÓN A SAN CRISTÓBAL
A ti acudimos, san Cristóbal bendito,
para pedirte que
nos acompañes siempre
por el camino de la vida
y nos alcances poder llegar,
al final de cada jornada,
con salud, bienestar y gracia de Dios.
Tú llevaste sobre los hombros
al niño Jesús, que así quiso premiarte
por tu servicio y amor hacia todos
aquellos que pedían
tu ayuda en su camino.
Ya que eres protector
de los que están en camino,
y especialmente de los conductores
y transportistas,
pedimos ahora tu intercesión
para que nos asista en el viaje,
y libres de todo peligro y accidente,
alcancemos del Señor, por la mediación de la
Virgen de la Prudencia,
el gozo de llegar felices y agradecidos a
nuestro destino.
Amén.






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