Desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027 se está celebrando un Año Jubilar Franciscano con motivo del octavo centenario de la muerte del Santo de Asís.
«Que este Año especial nos impulse a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al Pobrecillo, a formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo, a no hacer vanos los propósitos del Año Santo recientemente transcurrido» decía el decreto de la Penitenciaría Apostólica que anuncia la concesión de indulgencias plenarias para este año que estamos viviendo.
«En los últimos años, otros jubileos importantes han tenido que ver con la figura y las obras del santo de Asís: el octavo centenario de la creación del primer pesebre en Greccio, de la composición del Cántico de las Criaturas, himno a la belleza santa de la creación, y el de la impresión de las Sagradas Estigmas, que tuvo lugar en el Monte de la Verna, casi un nuevo Calvario, dos años antes de su muerte. El año 2026 marcará la culminación y la realización de todas las celebraciones anteriores: será, de hecho, el Año de San Francisco y todos estaremos llamados a santificarnos en la contemporaneidad siguiendo el ejemplo del Seráfico Patriarca» (Carta del Papa Francisco, 2015).
Cabe destacar que en nuestra diócesis se celebró en el año 2014 el octavo centenario de la peregrinación de San Francisco a la tumba de Santiago, el Mayor. Como dice el Papa León XIV: «cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz».
En el Decreto se recuerda la historia de Francisco, que «de hijo de un rico mercader, se hizo pobre y humilde, verdadero alter Christus en la tierra, proporcionando al mundo ejemplos tangibles de vida evangélica y una imagen real de perfección cristiana». «Nuestra época —se lee— no es muy diferente de aquella en la que vivió Francisco, y precisamente por eso su enseñanza es quizás hoy aún más válida y comprensible. Cuando la caridad cristiana languidece, la ignorancia se extiende como la mala costumbre y quienes exaltan la concordia entre los pueblos lo hacen más por egoísmo que por sincero espíritu cristiano; cuando lo virtual prevalece sobre lo real, las disputas y la violencia social forman parte de la vida cotidiana y la paz se vuelve cada día más insegura y lejana, que este Año de San Francisco nos impulse a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al Pobrecillo de Asís, a formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo, a no hacer vanos los propósitos del Año Santo que acaba de pasar: que la esperanza que nos ha visto peregrinos se transforme ahora en celo y fervor de caridad activa».
Foto: Imagen de San Francisco de Asís de la Parroquia de Brens






Comments