El sábado 18 de Octubre el Santuario de Cee celebrará la misa de Acción de Gracias ante el 75 aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción de María Santísima. Dicha celebración que presidirá el Arzobispo, Excmo. D. Francisco José Prieto Fernández, a las 19:30h clausurará el conjunto de actos que se llevan celebrando en Cee desde el mes de agosto. Además, la celebración se unirá a la Vigilia de Oración por el DOMUND; por lo que antes de la Eucaristía, habrá grupos de animación misionera a partir de las 18:00h. El culto será sostenido por la Coral Polifónica Costa da Morte.
Hace 75 años se proclamaba el Dogma de la Asunción que afirma que la Madre de Dios fue elevada al Cielo en cuerpo y alma. La proclamación ocurrió el 1 de noviembre de 1950 con la Constitución Munificentisimus Deus del Papa Pío XII, que afirma lo siguiente: “Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.
El Catecismo de la Iglesia señala en el numeral 966 que la importancia de este dogma radica en la relación entre “la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos”. Al declarar el dogma de la Asunción de María, Pío XII no quiso dirimir si la Virgen murió y resucitó enseguida, o si marchó directamente al Cielo. Muchos teólogos piensan que la Virgen murió para asemejarse más a Jesús, pero otros sostienen que ocurrió el “Tránsito de María” o “Dormición”, que se celebra en Oriente desde los primeros siglos. En lo que ambas posiciones coinciden es que la Virgen María, por un privilegio especial de Dios, no experimentó la corrupción de su cuerpo y fue asunta al Cielo, donde reina viva y gloriosa, junto a Jesús.





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