La labor que la Iglesia realiza es posible gracias al tiempo, las cualidades, la oración y el apoyo económico de millones de personas. Se pueden distinguir 4 pilares:
CON TU ORACIÓN: La oración es fundamental, porque constituye el alma de todo lo que hacemos. Con ella, los frutos son mayores y más permanentes.
CON TU TIEMPO: El tiempo que se entrega gratuitamente sin esperar nada a cambio. Una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, acompañar en silencio al que sufre…
CON TUS CUALIDADES: Cada uno puede aportar un poco de lo que sabe. Nuestras cualidades, los dones y talentos que el Señor nos ha regalado.
CON TU APORTACIÓN ECONÓMICA: También resultan necesarias las aportaciones económicas, con donativos puntuales y suscripciones periódicas, ya que ayudan a sostener la labor social y espiritual de la Iglesia.





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