“Fui elegido sin ningún mérito y, con temor y temblor, vengo a ustedes como un hermano que desea hacerse siervo de la fe y de la alegría”. Lo afirmó León XIV en su homilía de la misa de inicio de su pontificado. El Santo Padre expresó su deseo de una Iglesia unida, que sea fermento para un mundo reconciliado.
El Papa León XIV presidió la Santa Misa de inicio de su ministerio petrino en una Plaza de San Pedro repleta de fieles y autoridades civiles y religiosas. Antes de la ceremonia, el Pontífice pasó en papamóvil, por primera vez, entre los miles de presentes, que también se aglomeraban a lo largo de la Via della Conciliazione, que da acceso a la plaza.
La solemne ceremonia comenzó dentro de la Basílica Vaticana, con una oración ante la tumba del Apóstol San Pedro, junto con los Patriarcas de las Iglesias Orientales. Desde allí, el Evangeliario, el Palio y el Anillo del Pescador fueron llevados en procesión hasta el altar en el atrio de la Plaza de San Pedro, mientras el coro entonaba la letanía de todos los santos.
Tras la proclamación del Evangelio, tres cardenales de los tres órdenes (diáconos, presbíteros y obispos) se acercaron a León XIV para la entrega de las insignias episcopales “petrinas”: el cardenal Mario Zenari le impuso el Palio y el cardenal Luis Antonio Tagle le entregó el Anillo del Pescador. La ceremonia continuó con el rito simbólico de la “obediencia”, rendido al Papa por doce representantes de todas las categorías del Pueblo de Dios, provenientes de varias partes del mundo.
La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice ha difundido recientemente las imágenes del Anillo del Pescador y del Palio que serán entregados al Papa León XIV durante la celebración de este domingo 18 de mayo, con motivo del inicio de su Ministerio Petrino. Ambos objetos representan las tradicionales insignias episcopales asociadas a la figura de San Pedro.
En el interior del Anillo del Pescador está grabado el nombre de León XIV, mientras que en el exterior se representa a San Pedro con las llaves y la red, símbolos de su misión apostólica. Esta imagen – señala la explicación oficial – hace referencia al apóstol pescador que, confiando en la palabra de Jesús, echó las redes desde la barca y recogió la pesca milagrosa.
El Anillo del Pescador tiene un valor simbólico profundo: actúa como sello que autentica la fe, una misión encomendada a Pedro según el Evangelio de Lucas (cf. Lc 22,32) y que ahora se transmite también al nuevo pontífice.
Junto al Anillo, el Papa recibirá el Palio, cuya imagen también fue difundida este viernes. Se trata de una estrecha banda de lana blanca que se apoya sobre los hombros, encima de la casulla, la vestidura litúrgica. El Palio simboliza al obispo como buen pastor y, al mismo tiempo, al Cordero de Dios crucificado por la salvación de la humanidad.
Decorado con seis cruces negras de seda – una en cada extremo que cuelga por el pecho y la espalda, y cuatro en el anillo que rodea los hombros – el Palio incluye además tres alfileres (acicula) que evocan los clavos de la cruz de Cristo.
Estas insignias, profundamente vinculadas a la figura de Pedro, subrayan la continuidad apostólica y la misión pastoral del nuevo Papa al frente de la Iglesia universal.
Por otra parte el escudo del Papa consta de un lirio de plata y un corazón ardiente atravesado por una flecha y sostenido por un libro destacan en el escudo de armas de León XIV, “un escudo estampado con una mitra de plata, adornado con tres bandas de oro”. El escudo del Papa, “sostenido por las llaves petrinas”, atado por un cordón rojo, está dividido en dos partes, una con fondo azul, “un color que recuerda las alturas de los cielos y se caracteriza por su valor mariano, símbolo clásico en referencia a la Santísima Virgen María, el lirio ( flos florum )”, la otra “en tonos marfil”, un color que “puede leerse como símbolo de santidad y pureza”, donde “destaca el emblema de la Orden Agustiniana”, el corazón atravesado por una flecha colocado sobre un libro. El corazón representado en el escudo papal es un “elemento” que “ha estado siempre presente en el emblema de los agustinos” desde el siglo XVI, “incluso con diferentes variantes, como la presencia del libro que simboliza la Palabra de Dios capaz de transformar el corazón de todo hombre, como fue para Agustín”.
En cuanto al lema « In Illo uno unum » («En un solo Cristo somos uno»), estas son las palabras pronunciadas por San Agustín en un sermón ( Exposición al Salmo 127,3 ). Con esta expresión, el gran Padre de la Iglesia pretende especificar que «aunque los cristianos somos muchos, en un solo Cristo somos uno».









Comments